Para vivir las Ejercitaciones de Espiritualidad Comunitaria en la Parroquia, ante todo es bueno recordar la meta que la Arquidiócesis de ha trazado para este año:

Al finalizar el año 2024 el Pueblo de Dios que peregrina en la Arquidiócesis de Tunja, con mirada agradecida ha fortalecido el proceso de Evangelización y formación de sus agentes de pastoral (Obispo, Presbíteros, diáconos, religiosos y laicos) y demás fieles, mediante la Palabra de Dios, el Magisterio de la Iglesia, la Experiencia Sinodal y las Ejercitaciones espirituales de encuentro con Cristo, para consolidar algunas estructuras de pastoral (EPAP, CAE, Sectores y Coordinadores de Sector), que hagan visible la extensión del Reino de Dios.

Una de las tareas que señala esta meta es la de vivir las Ejercitaciones Espirituales; estos ejercicios se han de vivir en cada una de las parroquias y en sus comunidades eclesiales. 

Son ejercicios espirituales comunitarios que realiza un conjunto de cristianos, constituidos como comunidad parroquial, para convertirse y reformarse en sus relaciones como pueblo de Dios y crecer en la santidad comunitaria al servicio de la dilatación del Reino de Dios en el mundo. Son ejercicios de formación y comunicación, de reflexión y diálogo, de discernimiento y oración, de planificación y evaluación; que vividos en la fe, esperanza y caridad, ayudan al crecimiento en la santidad comunitaria o del Pueblo de Dios. Se quiere favorecer el camino de reforma espiritual, de modo que “vayamos a Dios junto con los hermanos” durante como después de los ejercicios.

Cada participante es llamado a vivir el misterio de la Iglesia, a morir a sí mismo para resucitar como nueva criatura, como pueblo nuevo; a morir al egoísmo para subordinarse al bien común. Es una experiencia de conversión profunda en y para el Cristo total.  Son ejercitaciones en las que se “investiga o escruta” el querer de Dios sobre el mundo, sobre la historia, sobre la humanidad y su situación concreta. Se trata de ayudar a cada uno y a la comunidad a descubrir su lugar en el plan de salvación que es comunitario. Así surge un compromiso solidario, de mutua colaboración, hacia metas profundas de unidad y comunidad, como forma concreta de secundar el querer de Dios y caminar hacia la salvación universal. 

Las Ejercitaciones tienen tres tiempos. El primer tiempo ubica a la persona en una visión global del sentido de la Historia desde la perspectiva del Plan de Dios; el segundo tiempo presenta temas para la transformación de la persona en clave comunitaria y el tercer tiempo, las áreas o ámbitos posibles de acción. Estas Ejercitaciones tienen de telón de fondo la Sinodalidad. En cada tiempo se desarrolla una de las características esenciales de la vida sinodal: comunión, participación y misión.

Estos ejercicios los realiza el Párroco apoyado del EPAP, a los diferentes agentes de pastoral, grupos apostólicos y movimientos presentes en la parroquia. Este equipo organiza sus tiempos, lugares y logística. Buscando que en la parroquia se respire la Espiritualidad de Comunión y participación, para que sea lugar de la experiencia de Encuentro con Cristo.

Descargue aquí la guía para realizar los ejercicios espirituales:

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