Novena a la Virgen del Milagro – Séptimo Día​

óbolo de san pedro
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter

Novena a la Virgen del Milagro - Séptimo Día

Ritos iniciales

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. 
Acto de contrición
Con todo el amor de mi corazón te amo, mi Jesús, por ser quien eres; pésame de haber pecado y propongo, ayudado de tu divina gracia nunca más ofenderte.
V/Oh Dios, ven en mi ayuda.
R/Apresúrate, Señor, a socorrerme.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración para todos los días

Inmaculada Virgen María, ¡Madre admirable de Dios y de los hombres! Te reverenciamos humildemente ante esta milagrosa imagen que irradian los destellos de tu celestial hermosura. Al contemplarla se ilumina nuestra mente con los esplendores de la fe, se conmueve nuestra voluntad a impulsos de la esperanza y nuestra ruindad se siente transformada por los efectos de la caridad divina. Así bendecimos a Dios Padre que te escogió para Madre de su Hijo, bendecimos a Dios Hijo que se hizo hombre en tu seno purísimo, y bendecimos a Dios Espíritu Santo, que te enriqueció con la excelencia de sus dones. Siendo nosotros polvo y miseria y experimentado a cada paso las consecuencias del pecado original, de que fuiste preservada, imploramos confiadamente tu intercesión poderosa para que, libres del cautiverio del demonio y fortalecidos contra los influjos del mal, nos esforcemos con conservar la dignidad de ser hijos tuyos hollando bajo nuestros pies, los insidiosos enemigos de nuestra salvación: mundo, demonio y carne. Y por los méritos de tu castísimo esposo San José y los del seráfico Padre San Francisco, concédenos la gracia especial que en esta novena te suplicamos. Amén.

Relato

El prelado ordenó que anualmente se celebrará el aniversario de esta aparición con fiesta solemne y que se procediera a practicar las diligencias conducentes a la autenticidad del prodigio, cuya comprobación fue enviada a Roma.
Los pueblos circunvecinos, al tener noticia de este prodigio, acudieron presurosos a conocer la santa imagen. En seguida de este acontecimiento se notó en la ciudad grande sanidad y especialmente en las enfermas del Monasterio.
Poco después fue trasladada la Santa imagen a Santafé de Bogotá en hombros de sacerdotes y traída de igual manera al Monasterio.
Los fieles exteriorizaban su creciente devoción con ex-votos, joyas y piedras preciosas con las cuales se ornaba la orla del manto de la imagen. Espléndido fue el culto que se le tributó hasta la época de la exclaustración de las monjas en 1863. En los años siguientes decayó mucho la devoción como era natural consecuencia de la persecución a la Iglesia.

Relato Lectura Biblíca

Quién soy yo para que me visite la Madre de mi Señor?
L.c. 1, 39-50: “En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacaría y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto en tu seno; y ¿de dónde a mi que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de su saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor! Y dijo María: Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humanidad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen”.

Consideración

Desde el momento de la encarnación del Hijo de Dios en el seno virginal de María, su mayor preocupación fue llevarlo y presentarlo a la humanidad como la nueva presencia de Dios en la tierra para la salvación de todos y cada uno de los seres humanos. Así lo manifestó con su visita a su prima Isabel.

Reflexión

  • ¿Crees que la Virgen María es portadora de la presencia de Dios?
  • Cuando la Virgen te visite trayendo a Jesús para tu salvación ¿sientes que algo se mueve dentro de ti?
  • Si así es, proclama junto con tu Madre Inmaculada, la gloria de Dios recitando y meditando cada día el Magnificat (Lc 1, 46-55).

Favores

La Historia de Salvación supone que el hombre se ha separado de Dios y ha caído en la maldición del pecado. De esta situación el hombre no puede salir por sus propias fuerzas y sólo le queda la posibilidad de confiarse al amor y a la infinita misericordia de Dios.
Este es el plan de salvación de Dios para el hombre. En el principio de este plan, aparece una mujer: MARÍA, la Madre del Salvador.

Oración Séptimo día

Inmaculada Virgen María, Madre dulcísima del Milagro! Eres, Señora, la Urna de amor, de belleza y santidad que complació al Todopoderoso, que obró en ti cosas grandes. Te alabamos y bendecimos por este nuevo prodigio de tu misericordia que ha hecho sentir a la intervención de lo sobrenatural y el poder de Dios. Haz, Madre dulcísima, que aprendamos a tributarte los homenajes que te son debidos; imitemos tu inocentísima vida y desprecio del mundo que viviendo en él practicaste para que, agradándote en la tierra, algún día podemos contemplar tu hermosura en el cielo. Estas gracias las esperamos de tu bondad y ternura y también la especial que pedimos en esta novena, si estuviere conforme con la Divina Voluntad. Amén.

Gozos

Tu imagen, ¡Madre querida!
Santo y prodigioso don,
Que del cielo fue traída
graba en nuestro corazón.
(Se repiten después de cada estrofa).
I
Aurora pura y hermosa
que anunciaste bienhadada
del gran día la llegada
de Justicia el claro sol,
alúmbranos cariñosa
y enciéndenos en tu amor.
II
Luz bendita de los cielos,
dulce estrella de los mares,
consuela nuestros pesares
y guíe tu resplandor
la vida y nuestros anhelos
de la mar entre el furor.
III
Iris Santo colocado
entre la tierra y el cielo
como prenda de consuelo
y de piadoso perdón;
¡Ay! líbranos del pecado
con tu santa protección.
IV
De tus manos maternales
caen en haz refulgente
de las gracias el torrente
como dádiva de Dios,
y eres para los mortales
el puerto y faro mejor.
 
V
De David la torre fuerte
con diamantinos escudos
resistes ataques rudos
del infernal sitiador,
y en el trance de la muerte
defiendes al pecador.
VI
Manó bálsamo oloroso
en abundante medida
de fortaleza y de vida
símbolo consolador
de este lienzo prodigioso
con general estupor.
VII
Por los celestes favores
con que tu imagen preciosa
ha consolado piadosa
a una cristiana región
“Del Milagro” en sus loores
te llamaron con fervor.
VIII
De nuestra fe la firmeza
guarda como Madre pía;
haz que crezca cada día
en los creyentes de tu amor
y tu maternal terneza
aumente nuestro fervor.
IX
¡Oh Madre y Reina clemente
cubra a tus hijos tu manto
y en la amargura del llanto
sé nuestra consolación!
¡Llévanos al esplendente
cielo, nuestro galardón!

Oración Final

Toda hermosa eres, María y en Ti no existe la mancha original; Tú eres la gloria de Jerusalén, Tú alegría de Israel, Tú el honor de nuestro pueblo; eres la Abogada de los pecadores. Oh María, Virgen Prudentísima, Madre Clementísima! Ruega a interceder por nosotros ante Jesucristo Nuestro Señor.
V. Oh Virgen María fuiste inmaculada en tu Concepción.
R. Ruega por nosotros al Padre, cuyo Hijo nos diste habiéndolo concebido por obra del Espíritu Santo.

Oh Dios, que por la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, preparaste digna morada a tu Hijo; te suplicamos que así como en previsión de la muerte de ese mismo Hijo la preservaste de toda mancha, así también nos concedas el llegar puros a tu divina presencia. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oh María concebida sin pecado.
Rogad por nosotros que recurrimos a Vos.
(Dios te Salve Reina y Madre, etc.)

Más artículos...

Semana por la paz

Con el lema verdad que podemos, durante esta semana se vivió en todo territorio nacional, la semana por la paz, iniciativa de

Deja una respuesta