La multitud busca a Jesús… pero lo busca por el pan. Él lo sabe. “Ustedes me buscan no porque han visto signos, sino porque comieron pan hasta saciarse.” (v. 26)
Jesús los sacude con una frase que atraviesa los siglos: “No trabajen por el alimento que perece, sino por el que permanece para la vida eterna” (v. 27).
Hoy también buscamos pan: éxito, placer, seguridad. Pero hay otro pan que no caduca, que no se consume: el que alimenta el alma. Jesús dice: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre” (v. 35).
Y en cada misa, ese Pan se parte de nuevo. No es solo símbolo: es presencia, alimento, don de Dios para nosotros.
Aplicación pastoral:
Revalorar la Eucaristía dominical como alimento que transforma.
Motivar a la participación en la adoración al Santísimo.
En la catequesis, enseñar que la comunión no es rutina, sino encuentro vivo.