La Conferencia Episcopal de Colombia, convoca al pueblo santo de Dios peregrino en Colombia a consagrar el país al Sagrado Corazón de Jesús, el 24 de junio de 2022, día en que se celebra esta Solemnidad. 

 

La primera Consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús, fue el 22 de junio de 1902, por iniciativa del entonces Arzobispo de Bogotá, Monseñor Bernardo Herrera Restrepo, como súplica por el fin de la “Guerra de los Mil Días”, que estalló en 1899. Después de tres años de guerra sangrienta y destructiva, la situación del país empeoraba día a día y amenazaba con convertirse en una verdadera catástrofe nacional. Cinco meses después de la Consagración, el 21 de noviembre de 1902, se firmó el Tratado de Wisconsin, que puso fin a la guerra, iniciando un periodo de paz y armonía nacional.

De nuevo, el pueblo de Dios peregrino en Colombia, es convocado a celebrar este acto de fe, con la urgente necesidad trabajar por la reconciliación nacional. En su visita a Colombia, el Papa Francisco, advertía que, “la reconciliación sólo es posible si llenamos de la luz del Evangelio nuestras historias de pecado, violencia y desencuentro”. 

Enseguida, les ofrecemos una guía litúrgica para la celebración del rito, sea durante la celebración de la Sagrada Eucaristía, en el ámbito familiar o en otras

instituciones.

GUÍA PARA LA CELEBRACIÓN DE LA MISA

Preparativos previos.

  • La imagen del Sagrado Corazón de Jesús.
  • La bandera de Colombia.
  • Un cirio.
  • Una ofrenda floral que portará una familia, un miembro de la policía o un líder comunitario a la imagen del Corazón de Jesús en el momento del rito de consagración.

El formulario de la Misa se toma de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Misal Romano, pag. 331.

Monición introductoria de la Misa

La Eucaristía es el encuentro vivo con Aquel que nos ha amado hasta el extremo de dar su vida en la cruz por todos nosotros. La Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús nos quiere adentrar en este misterio, contemplando particularmente su corazón traspasado. Celebremos con fe, pidiéndole al buen Dios que nos ayude a comprender cada vez más la grandeza de su amor, dejándonos atraer por él y convertirnos en portadores de su mensaje de amor.

Monición a la Liturgia de la Palabra

Dios nos ha creado como fruto de un designio amoroso y cuando por el pecado nos alejamos de su corazón bueno, se ha acercado nuevamente para ofrecernos su salvación. Escuchemos con atención la Palabra que hoy nos dirige y en la cual nos cuenta lo mucho que nos ama y cuánto desea acercarse a cada uno de nosotros para ofrecernos la vida eterna.

Después de la Profesión de Fe, sigue el rito de la Consagración. Se comienza con una ofrenda floral, mientras se entona una canción adecuada.

CONSAGRACIÓN DE COLOMBIA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Por el Papa Juan Pablo Il

Señor Jesucristo, Redentor del género humano,
nos dirigimos a tu Sacratísimo Corazón con humildad y confianza,
con reverencia y esperanza,
con profundo deseo de darte gloria, honor y alabanza.

Señor Jesucristo, Salvador del mundo,
te damos las gracias por todo lo que Tú eres
y todo lo que Tú haces por tu Iglesia
y por la porción del Pueblo de Dios que peregrina en Colombia.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios Vivo,
te alabamos por el amor que has revelado a través de tu Sagrado Corazón,
que fue traspasado por nosotros y ha llegado a ser fuente de nuestra alegría, manantial de
nuestra vida eterna.

Reunidos juntos en tu Nombre,
que está por encima de cualquier otro nombre,
nos consagramos nosotros y consagramos a Colombia a tu Sacratísimo Corazón,
habita la plenitud de la verdad y la caridad.

Al consagrarnos a Ti renovamos
nuestro ferviente deseo de corresponder con amor
a la rica efusión de tu misericordioso y pleno amor.

Señor Jesucristo, Rey de amor y Príncipe de la paz,
reina en nuestros corazones,
en nuestros hogares y en Colombia.

Vence todos los poderes del maligno
y llévanos a participar en la victoria de tu Sagrado Corazón.
¡Que todos proclamemos y demos gloria a Ti, al Padre y al Espíritu Santo,
único Dios que vive y reina por los siglos de los siglos! Amén

Jesús, manso y humilde de corazón,
haz mi corazón semejante al tuyo (tres veces).

ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELES

Presidente: Presentemos a Dios nuestras intenciones con la confianza que nos da nuestra condición de hijos e invoquémosle, diciendo.

R. Dios de amor, escúchanos.

1. Por la Iglesia, para que, iluminada por el Espíritu Santo, pueda llevar hasta los confines de la tierra tu mensaje de salvación. Oremos al Señor.

2. Por el gobierno de Colombia, para que sea signo de unidad y de reconciliación entre todos los poderes públicos del estado y los diversos movimientos políticos y religiosos de nuestro país. Roguemos al Señor.

3. Por el pueblo santo de Dios, que peregrina en Colombia, para que en el costado traspasado de Cristo, encuentre la fuente del perdón y la reconciliación. Roguemos al Señor.

4. Por todos nosotros, para que nos abramos a la acción del Espíritu Santo y comprendamos cada vez más la anchura, la profundidad y la largueza del amor de
Cristo y, así, nos dejemos transformar por El y manifestemos su amor a los demás a través de nuestras acciones y reacciones. Oremos al Señor.

5. Por las Familias, para que en el Encuentro mundial que se está desarrollando en Roma, redescubran su vocación al amor y, vuelvan a ser Iglesias domésticas,
escuelas del más rico humanismo cristiano, como la de Nazaret. Oremos al Señor.

Oración conclusiva

Recibe Padre santo estas súplicas que te hemos dirigido por mediación de tu Hijo, imagen visible de tu amor que lo ha dado todo por nuestra salvación, que alcancen tu corazón tierno y misericordioso y obtengan abundantes gracias para nosotros, tus hijos, que en medio de este mundo, caminamos con la esperanza puesta en Ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.

Preparativos previos
La imagen del Sagrado Corazón de Jesús.
• La Bandera de Colombia.
• Un cirio.
• Una ofrenda floral que portará un miembro de la familia o de la
institución en el momento del rito de consagración.

 

Rito inicial
En el nombre del padre..

Se hace un breve examen de conciencia que suscite la necesidad de reconciliación entre los miembros de la familia o de la institución que celebra el rito.
Seguidamente, se reza el yo confieso.

Oremos
Oh Dios que, en el Corazón de tu Hijo,
herido por nuestros pecados,
depositaste infinitos tesoros de caridad,
dígnate concedernos misericordiosamente
que, al rendirle el homenaje de nuetro amor,
le ofrezcamos también una digna reparación.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos
de los siglos.

 

Liturgia de la Palabra
Del Evangelio de San Lucas (15,3-7) 

Jesús les dijo esta parábola: «¿Quién de ustedes que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alégrense conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. ? Les digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

 

Palabra del Señor.

 


Pautas reflexionar a la luz de la Palabra

 

Lector 1.

Dios promete, en la profecía de Ezequiel, pastorear Él mismo a su pueblo, que camina en la oscuridad por falta de auténticos y verdaderos pastores que prediquen y orienten con su vida, como Moisés en tiempos del Éxodo.

Esta promesa se cumple en Jesús, en quien Dios mismo pastorea a su pueblo con entrañas de misericordia y compasión, dispuesto a seguir el rastro de cada persona, aunque en esta búsqueda pierda su vida en la cruz.

Jesús se hace presente en su Iglesia; en ella encontramos al mismo Pastor que nos protege en las cañadas de nuestra vida y nos conduce hacia pastos abundantes y aguas frescas.

 

Lector 2: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
“El Señor es mi pastor, nada me falta…” Esta es la certeza fundamental que nos transmiten hoy las lecturas de la Sagrada Escritura que hemos escuchado. Con esta certeza, con esta sublime y hermosísima verdad clavada en su mente y en su corazón, el apóstol San Pablo estuvo dispuesto a perderlo todo; su único anhelo era que el mundo entonces conocido escuchara y aceptara esta buena nueva, este Evangelio: “…pero la prueba de amor que Dios nos tiene nos ha dado en esto: Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores…” Lo habíamos ofendido y, a cambio, Él se entregó por nosotros; lo seguimos crucificando y, a cambio, Él se nos sigue dando y entregando, pidiendo perdón al Padre por nosotros. Cuando encuentra la oveja descarriada no la reconduce al rebaño a empujones y con palabras duras e hirientes; todo lo contrario, se la cargó a los hombros y feliz comunica la felicidad que experimenta en lo más profundo de su corazón por haberla encontrado. Más aún, la introduce en el banquete donde él mismo se da como alimento y bebida.

En las lecturas de esta solemnidad se nos invita a despertar nuestra conciencia para comprender el amor tan grande De Dios por nosotros, manifestado en Cristo Jesús. San Pablo, que tuvo una conciencia muy lúcida y experiencia muy profunda del amor de Cristo que lo llevó a decir: “Me amó y se entregó por mí”, nos ayuda, en su lectura de la Carta a los Romanos que escuchamos, a penertar más y más en la hondura de esta verdad fundamental de nuestra existencia cristiana: “apenas hay uno que se atreva a morir por un justo…”

Las lecturas nos interpelan, son una invitación a la revisión de nuestras conciencias: todos estamos llamados a ser pastores, es decir, signos visibles del amor De Dios por nosotros: el esposo para la esposa y viceversa, los padres para con los hijos, los amigos entre sí… La profecía de Ezequiel, donde Dios promete venir en Persona a pastorear a su pueblo, tiene como trasfondo los malos pastores del pueblo de Israel que llevaron a la dispersión de su rebaño. En el evangelio una oveja se ha dispersado, se ha ido del rebaño. En realidad, en esa oveja está toda la humanidad pecadora y necesitada de perdón y misericordia. ¿Y por qué ha sucedido esto? Por el pecado, por la libertad mal usada. Pero recordemos que cada persona recibe el influjo de los demás. ¿Por qué no pocos adolescentes caen en el mal? ¿Por qué cada vez más personas se van De la Iglesia? ¿Por qué en el hogar a veces no reina La Paz y la alegría? ¿No será que nosotros no estamos siendo reflejo vivo del amor De Dios?…

 

Lector 3 ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a mi familia?
Soy amado, he sido querido dese toda la eternidad y por encima de todo y a pesar de todo sigo siendo amado pase lo que pase. Dios es amor y solamente sabe amar. En Él no hay el más mínimo rastro de desamor: “Cuando Israel era un niño, lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo […] Yo enseñé a caminar a Efraín, tomándole entre los brazos, pero no sabían que los cuidaba. Los atraía con cuerdas humanas, con lazos de amor; yo era para ellos como las personas que alzan a un niño contra su mejilla; me inclinaba y le daba de comer” (Os 11, 1.3-4).

Este Amor grande y poderoso solamente busca mi bien, mi mayor bien; me libera del mal y del pecado, lo único que puede destruir completamente y para siempre mi existencia. En la profecía de Ezequiel, Dios mismo promete pastorear a su pueblo para que éste no siga extraviado por los malos pastores. En el Evangelio se nos habla de un pastor que va tras la oveja descarriada, la encuentra, la carga sobre sus hombros y la devuelve al redil del que se había alejado. Su amor misericordioso nunca nos deja en el pecado. ¿Nos estamos dejando rescatar del estado de pecado en el cual nos podemos encontrar? Buscar un “Dios” misericordioso que no nos incomode y nos saque de las realidades de pecado en las que podemos encontrarnos, es querer un “Dios” a nuestra medida; pero ese “Dios” no es el verdadero, no es el Dios revelado en Cristo, tal como nos lo muestran los Evangelios. Un Dios que no libera de la esclavitud del pecado sería como un “Padre” que se complace en su hijo que anda por malos caminos y cerca a la ruina o ya sumergido en ella. ¿Sería un verdadero Padre? ¿Verdaderamente amaría a su hijo?

para ponernos delante de Jesús crucificado a fin de contemplar su corazón traspasado y tomar cada vez mayor conciencia de su inefable y sublime amor por nosotros. En efecto, nos dice el Papa Benedicto XVI, en el n. 1 de su primera carta encíclica Deus caritas est:
“… No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una
gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una
orientación decisiva”

 

Lector 4: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Supliquémosle al Señor que abra los ojos de nuestro corazón para que, como los discípulos de Emaús, comprendamos cada vez más su inmenso amor por nosotros. Ahora bien, el Enemigo siempre nos pon la sospecha, como a nuestros primeros padres: Dios no quiere su grandeza. Cada vez que venga la tentación de alejarnos de su amor por algo atractivo que nos presenta el mal, entonces, como Cristo, recurramos a su Palabra y sujetemos fuertemente su mano bendita que siempre está tendida hacia nosotros para sostenernos y alentarnos.

En seguida se proclama el salmo 23.

 


 

Salmo 23.

El Señor es mi Pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tu vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

Gloria al Padre…

Sigue la ofrenda floral y luego se proclama la oración de consagración.

ACTO DE CONSAGRACIÓN DE COLOMBIA
AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 

Señor Jesús, nuestro Redentor y Salvador:
venimos ante Ti en este día de acción de gracias.

 

Tuyos somos y tuyos queremos ser y,
para manifestar públicamente nuestra fidelidad,
queremos en este día renovar como colombianos nuestra consagración a Ti:
esa consagración que hicimos el día de nuestro bautismo.

 

Señor, necesitamos que renueves en nuestra patria la fuerza de la fe,
sabemos que muchos aún no te han conocido,
otros han rechazado tu evangelio y otros han renegado de ti.

 

Te pedimos que, con la fuerza de tu Espíritu,
los atraigas todos al amor de Padre, manifestado en tu divino corazón.

 

Señor, ejerce tu reinado de amor no sólo sobre aquellos que nunca se han alejado
de Tí,
sino también sobre aquellos que te han abandonado o viven una fe sin sentido:
haz que todos vuelvan, como el hijo pródigo, a la casa paterna.

 

Mira, Señor, con amor a nuestra amada patria Colombia
que consagramos orgullosos una vez más a tu patrocinio,
desde el océano atlántico hasta el océano pacifico,
desde la Guajira hasta el Amazonas,
desde Nariño hasta Arauca,
desde san Andrés y Providencia hasta el Vaupés,
todo el nuestro territorio quede marcado con la insigne imagen de tu corazón.

 

Tú sabes que la han invadido muchas semillas de maldad, de odio, de violencia.
Tú conoces que la idolatría de la riqueza y la corrupción han ahogado la verdad
y la justicia.

 

Concede a esta tu tierra colombiana por fin la tan anhelada paz que solo tú
puedes traernos, y a nosotros, tus hijos, ayúdanos a ser auténticos testigos de tu
reino.

 

Concédenos igualmente, Señor Jesús,
la gracia de que en Colombia se mantenga siempre viva la fe en ti y en tu Iglesia.

 

Finalmente te consagramos, Señor, nuestras familias,
fundamento de la sociedad y de la Iglesia.

 

Con el don de tu Espíritu fortalece y reanima nuestros hogares,
para que cada uno sea de veras pequeña y primera comunidad cristiana,
por la fe, la oración y el testimonio.
Y que de ellas salgan legiones de hombres y mujeres
que queriendo llevar una vida consagrada a tu servicio
puedan saciar la inmensa sed de amor de tu adorable corazón.

 

Que la bandera tricolor dance gloriosa con el viento en este día de júbilo
para todo nuestro pueblo,
pues sabemos que el Rey y Señor ha estado grande con nosotros
y sus proezas se conocen de extremo a extremo del mundo.

 

Tu corazón santísimo ha sido fuente inagotable de amor
y bendición para nuestra tierra
y lo seguirá siendo mientras levantemos con fe y humildad nuestros corazones al
cielo.

 

Que en el mundo reine para siempre tu adorable corazón,
Jesús dulce maestro, que llegue a nosotros tu Reino,
el Reino de la verdad y de la vida, el Reino de la justicia, el amor y la paz.
Amén.

Jesús, manso y humilde de corazón,
haz mi corazón semejante al tuyo (tres veces)

Se concluye el rito con el rezo de las letanías del Sagrado Corazón de Jesús.

LETANÍAS DEL
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 

Señor, misericordia.
Jesucristo, misericordia.
Señor, misericordia.
Jesucristo, óyenos.
Jesucristo, escúchanos.
Dios Padre celestial,
Ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad un solo Dios,
Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre,
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el Seno de María
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo,
Corazón de Jesús, de Majestad infinita
Corazón de Jesús, santo Templo de Dios
Corazón de Jesús, Tabernáculo del Altísimo
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo
Corazón de Jesús, horno de encendido amor
Corazón de Jesús, receptáculo de la justicia y amor
Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza
Corazón de Jesús, Rey y centro de toda alabanza
Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de sabiduría y ciencia
Corazón de Jesús, en quien habita la plenitud de la Divinidad
Corazón de Jesús, en quien el Padre se ha complacido
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido
Corazón de Jesús deseo de los collados eternos
Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia
Corazón de Jesús, rico para todos los que lo invocan
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad
Corazón de Jesús, propiciación de nuestros pecados
Corazón de Jesús, saturado de oprobios
Corazón de Jesús, oprimido por nuestras maldades
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte
Corazón de Jesús, traspasado por la lanza
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores
Corazón de Jesús, salvación de los que esperan en Ti
Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,

 

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
Ten misericordia de nosotros.
Jesús Manso y Humilde de Corazón,
Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

Oración
Omnipotente y sempiterno Dios,
mira al Corazón de tu muy amado Hijo
y a las alabanzas y satisfacciones que te tributa en nombre de los pecadores;
concede benigno el perdón a los que invocamos tu misericordia,
en el nombre del mismo Jesucristo, tu Hijo;
que contigo vive y reina en unión del Espíritu Santo Dios,
por todos los siglos de los siglos.
Amén.

 

Bendición final
El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.

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