La dimensión política del laico: un compromiso cristiano con el bien común

En el corregimiento de Palermo, una de las parroquias más apartadas —pero también más cálidas— de la Arquidiócesis de Tunja, se celebró el VII Encuentro Arquidiocesano de Pastoral Social. Delegados de distintas comunidades como Aquitania, Samacá, Tunja, Paipa, Ciénega y Ventaquemada se reunieron para reflexionar sobre un tema clave para la vida cristiana: la dimensión política del ser humano, y de manera especial, la responsabilidad del laico en la acción política.

El encuentro fue orientado por el padre Marco Antonio Gil, delegado arquidiocesano para la Pastoral Social, quien explicó que este séptimo encuentro hace parte de un proceso continuo de formación y discernimiento. No se trató de hablar de política partidista, sino de comprender la política como una dimensión esencial de la vida humana, que toca directamente la fe, la dignidad de la persona y el bien común.

Comprender la política desde la fe

Durante el encuentro se abordaron distintos sistemas sociopolíticos, como el socialismo, el comunismo y el capitalismo liberal, no para promoverlos, sino para analizarlos críticamente a la luz del Evangelio y de la enseñanza de la Iglesia. Esta reflexión se apoyó en documentos fundamentales como el Concilio Vaticano II, la exhortación Octogesima Adveniens de san Pablo VI y las orientaciones de la Conferencia de Puebla, que han marcado profundamente la reflexión social de la Iglesia en América Latina.

El objetivo fue ofrecer a los participantes herramientas claras para discernir y no dejarse llevar sin reflexión por ideologías que, aunque atractivas en el discurso, pueden entrar en contradicción con la fe cristiana y con la visión del ser humano que propone Jesucristo.

El papel irremplazable del laico

Uno de los llamados más fuertes del encuentro fue dirigido a los laicos, a quienes la Iglesia confía de manera particular la tarea de actuar en el ámbito político y social. El padre Marco Antonio fue claro al afirmar que los laicos no pueden ser “convidados de piedra”, es decir, espectadores pasivos frente a las decisiones que afectan la vida del país, de las comunidades y de los más vulnerables.

La acción política del laico no consiste necesariamente en ocupar cargos públicos, sino en analizar, participar, proponer y actuar desde los valores del Evangelio. Implica defender la vida, la justicia, la verdad, la solidaridad y la dignidad de toda persona humana, especialmente de los pobres y excluidos.

Una política al servicio de todos

Inspirados en el pensamiento del papa Francisco, el encuentro recordó que la verdadera política es aquella que busca el bien de todos, no el beneficio de unos pocos. Cuando la política se convierte en servicio, se transforma en un camino de construcción de paz, fraternidad y justicia social.

En el contexto colombiano, marcado por profundas desigualdades, tensiones ideológicas y heridas sociales, este llamado cobra una urgencia especial. El laico cristiano está invitado a vivir su fe con coherencia, a no separar la vida espiritual de la responsabilidad social, y a comprometerse activamente en la construcción de una sociedad más humana.

Un llamado a la conciencia

Este VII Encuentro Arquidiocesano de Pastoral Social deja una invitación clara: la fe cristiana no puede quedarse en los templos. Está llamada a iluminar la vida cotidiana, las decisiones públicas y las estructuras sociales. Cuando los laicos asumen con responsabilidad su dimensión política, la Iglesia cumple su misión de ser fermento de esperanza en medio del mundo.

Participar, discernir y servir: ese es el camino del laico que vive su fe con coherencia y trabaja por el bien común.