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CREACIÓN DE LA ARQUIDIÓCESIS
 

Fundación de la Ciudad de Tunja.

Es la tercera ciudad fundada por Don Gonzalo Suárez Rendón, un día miércoles 6 de agosto de 1539 en el Nuevo Reino de Granada, después de Santa Fe de Bogotá y Vélez.

El primer párroco fue Fray Vicente de Requejada de Nuestra Señora de Guadalupe. Los primeros misioneros fueron los Relirootos de las Ordenes: Agustiniana, Dominicana, Franciscana y los Jesuitana que llegaron en las primeras décadas del siglo XVII.

En 1540 se inicia la construcción de la primera Iglesia Mayor. En 1567 se contrató la construcción de la actual Catedral.

En julio de 1574 fue inagurado solemnemente el templo, en el siglo XVII se consolida la estructura reliroota alrededor de las parroquias y el fortalecimiento del clero. El 7 de abril de 1623 se dividió la ciudad de Tunja, en tres parroquias: La de Santiago o Principal, La de las Nieves y Santa Bárbara.

Por dos siglos (1562 – 1880) las parroquias de estos territorios pertenecieron a la Arquidiócesis de Santa Fe de Bogotá.

En 1851 el mismo gobierno solicitó a la Santa Sede la creación del Obispado de Boyacá, para restarle prestigio al Arzobispado de Bogotá, que se oponía al gobierno por las leyes injustas y arbitrarias en contra de la Iglesia.

En 1874, ante la amenaza de invasión protestante protegida por el mismo gobierno, la Curia Metropolitana de Bogotá pidió a la Santa Sede un Obispo Auxiliar, siendo elegido el Dr. Indalecio Barreto, natural de Somondoco, quien estableció su residencia en Tunja y declaró Iglesia Episcopal la que hoy es Catedral, para atender las regiones apartadas de Boyacá.

Mons. Barreto insistió en la necesidad de la creación de la Diócesis, siendo trasladado muy pronto a la Diócesis de Nueva Pamplona. A raíz de este traslado se organizó la sociedad Católica compuesta por ls Caballeros más notables de la ciudad con el fin de obtener de Roma, la Creación del Obispado de Tunja.

Creación, Organización y Obispos de la Diócesis

El 29 de julio de 1880, con la Bula “Infinitus amor” de León XIII se crea canónicamente la nueva Diócesis de Tunja. Comprendía las Provincias de Tunja, Tundama, Vélez, Socorro y Casanare.

Ante la demora de nombramiento del primer obispo titular, el Arzobispo de Bogotá nombra Obispo- Gobernador al Ilustrísimo Señor Moisés Higuera, quien desempeñaba el cargo de Obispo auxiliar del Arzobispado con residencia en Tunja. Lo primero que hizo fue establecer un órgano oficial de la nueve Diócesis que le sirviera de medio seguro para comunicarse con el Clero y con los fieles. Por decreto del 20 de mayo fundó el “Revisor Católico”.

 

 

La organización de la Diócesis correspondió a los Gobiernos de los dos primeros Obispos titulares de la Diócesis:

Mons. SEVERO GARCIA: quien se posesionó el 12 de marzo de 1882 y regentó la Diócesis hasta 1886, durante este tiempo se organizó con los Seminarios Mayor y Menor de Tunja y el de Misiones de Nunchía; fortaleció la vida contemplativa. Es recordado por sus magníficos sermones y discursos en defensa de la Iglesia y en especial del Arzobispo Manuel José Mosquera.

Mons. JOSE BENIGNO PERILLA: regentó la Diócesis entre 1887 y 1903. Es recordado por su dinámica actividad que lo llevó a darle una mayor organización al Seminario Mayor de Tunja y a las misiones de Casanare. Reconstruyó la Iglesia Catedral, la Casa Episcopal y la imprenta de la Diócesis. Estimuló la relirootidad de las parroquias y la pastoral vocacional, propició la creación de la Diócesis del Socorro y San Gil (1895).

La creación de la nueva Diócesis significó para todo este territorio hacer un esfuerzo para llegar a la gente con mejores servicios pastorales, después de un período muy largo de relativo abandono, por cuanto el dinamismo de la Arquidiócesis de Bogotá había tenido que centrarse en una actitud defensiva frente a la ofensiva desatada por los gobiernos radicales.

La nueva constitución de 1886 favoreció el ambiente para que la Nueva Diócesis pudiera llegar más a la gente a través de la Instrucción reliroota en las escuelas y para pensar en la atención más cercana a los territorios más lejanos: Casanare y San Gil. Durante este periodo empezó a disminuir el distanciamiento que se había dado entre la Institución Eclesiástica y la mayoría de la gente de estos territorios.

Mons. EDUARDO MALDONADO CALVO: Gobernó la Diócesis durante 27 años (1905 – 1932). Lo recuerdan por su exquisito don de gente caridad inagotable y alto espíritu cívico.
Dejó importantes obras como: el Hospital San Rafael de Tunja, el Asilo San José, el Ancianato de las Hermanitas de los Pobres. Para promover la educación de los niños pobres y huérfanos, trajo a los Padres Salesianos. Confió el Seminario a los Padres Lazarista.

Mons. CRISANTO LUQUE SANCHEZ: Ejerció su labor episcopal en la Diócesis de Tunja durante 18 años (1932 – 1950). Su período Episcopal se caracterizó por la incansable actividad de la Pastoral Social. Organizó más de 150 Sindicatos de obreros y campesinos; creó la unión de trabajadores de Boyacá UTRABO proyectó su influencia a la organización de la Unión de Trabajadores de Colombia UTC, durante este tiempo Monseñor José Joaquín Salcedo fundó las Escuelas Radiofónicas de Sutatenza, Monseñor Jorge Monastoque Valero fundó la Caja Popular cooperativa y la Escuela de Enfermería. El Canónico Marco Dionisio Sánchez fundó el Seminario de Orientación Vocacional de Tuta. Con la creación de la Coordinación de Acción Social se estableció un nuevo canal de comunicación entre la jerarquía y las clases trabajadoras y un organismo capaz de influenciar las actitudes de la misma jerarquía.

Durante este período en la Diócesis se hizo un gran esfuerzo por disminuir el distanciamiento que se había creado a lo largo de los siglos entre la acción pastoral organizada y la mayoría de la gente.

Las cartas pastorales de los Señores Obispos determinaban las acciones y campañas muy concretas.
En las visitas pastorales se evaluaba la acción propuesta en las pastorales.
Las misiones populares, dirigidas por expertos misioneros contribuyeron mucho a sostener la fe cristiana y a organizar situaciones familiares y veredales.
La supervisión que ejercían los Párrocos, por derecho propio, en las escuelas, aseguraba la instrucción reliroota de muchas generaciones.
La catequesis dominical para adultos antes de la Misa Mayor.
Las cuarenta horas y la importancia que se daba a otras fiestas relirootas, permitía convocar a la mayor parte del pueblo a la predicación.

Mons. ANGEL MARIA OCAMPO: Quien dirigió la Diócesis durante 19 años (1951 – 1970). Durante su período Episcopal se construyó el nuevo Seminario Conciliar de Tunja, respaldó la obra de la Caja vocacional y dio impulso a la Escuela Apostólica de Tuta. Respaldó igualmente la organización de la Acción Católica en sus diversas ramas y contribuyó al dinamismo de otros apostolados seglares (Cursillos de Cristiandad, Legión de María). Se crea la Nueva Diócesis de Duitama – Sogamoso (1955) y el Instituto Catequístico Juan de Castellanos

Mons. AUGUSTO TRUJILLO ARANGO: Quien tomó posesión de la Arquidiócesis el primero de mayo de 1970 (1970 – 1998). Por este tiempo se vive las reacciones y procesos generados por la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Medellín 1968).
En el trabajo pastoral de la Arquidiócesis se señala los esfuerzos por tratar de disminuir los distanciamientos:
La visita más frecuente del Señor Arzobispo a las parroquias de la Arquidiócesis y su mensaje social a través del Sermón de las 7 Palabras.
El intento de Plan de Pastoral desde las Parroquias y Vicarías Foráneas, adelantado entre 1975 – 1976.
El propósito del Sr. Arzobispo de atender mejor las parroquias, reduciendo el territorio y creando las nuevas Diócesis de Garagoa y Chiquinquirá.
La misión arquidiocesana de preparación al primer centenario de la fundación de la Diócesis (1979 –1980), que propicio una gran movilización de todas las parroquias en torno a este acontecimiento; especialmente la movilización con ocasión de la Coronación de Nuestra Señora del Milagro como Reina y Señora de la Arquidiócesis (Junio de 1980).
Los congresos arquidiocesanos de laicos (1982), de catequesis (1983) y de jóvenes (1985).
El trabajo de pastoral juvenil y vocacional, familiar, social.

Mons. LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA. Nombrado Arzobispo de la Arquidiócesis de Tunja por Bula de Su Santidad Juan Pablo II el 2 de febrero de 1998. Los datos los encontramos en la Biografía en las páginas anteriores

 

DESCRIPCIÓN HERALDICÁ DEL ESCUDO DE ARMAS DE LA ARQUIDIÓCESIS DE TUNJA

Fue Monseñor Augusto Trujillo Arango, quien después de un detenido estudio histórico, hizo la elección del Escudo de armas de la Iglesia Metropolitana (Cfr. Arquidiócesis de Tunja 100 años en la Historia 1880 – julio 29-1980).

BLASÓN

Trae cruz paté perfilada de plata, acompañada en primero y cuarto, de concha de oro puesta sobre bordones, en aspa, con calabazas, de lo mismo; en segundo y tercero, de rosa de oro sobre el todo, en escudón de oro, granada al natural.

SIGNIFICACIÓN

La Iglesia de Tunja siempre ha tenido como Patrono al Apóstol Santiago, El Mayor, titular de su Iglesia, primero parroquial y luego Catedral.
La cruz roja significa a Cristo Redentor, de quien Santiago El Mayor fue Protomártir entre los doce apóstoles.

Las conchas, con los bordones de peregrinos y sus calabazas, al propio tiempo que identifican al Patrono de Tunja, es el mismo de las Españas, como símbolos que son los peregrinos de Santiago de Compostela, son aquí símbolos de la Iglesia peregrinante diocesana “Ecclesia peregrinans”.

Las rosas están para representar a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Patrona de Colombia, cuyo “cuadro venerado” guarda esta Arquidiócesis en la Basílica de Chiquinquirá.

La granada representa la ciudad de Tunja, sede metropolitana, y recuerda la Batalla de Boyacá, que selló la independencia de la Nueva Granada.

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